"A veces la única salida es aprender a caer."
Un hombre huye. Se encuentra con una equilibrista japonesa que lleva dos sombrillas de colores. Su cara está maquillada con polvo de arroz. Le pide ayuda con un gesto.
Ella lo mira y
asiente. Le deja una sombrilla y, tomándolo de la mano, lo lleva por un pasillo
estrecho hasta una larga escalera que sube y sube, hasta una ventana abierta
a la nada.
Con una sonrisa se
lanza al vacío, donde planea a merced del viento. El hombre ahoga un grito.
Finas gotas de sudor perlan su frente. Sufre de vértigo. En la escalera se
escuchan los pasos de los asesinos.
N. González Núñez - Año 2025
Crédito
Ilustración: IA
Mi
agradecimiento a Mariana Arocena González
por las
animaciones
Licencia
Commons
Todos los
derechos reservados
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