"Ojos ciegos que pueden ver sin vigilar"
Desde el borde de una antigua iglesia sueño una
ciudad de hierro con cúpulas torcidas.
Veo gente deambulando, riendo bajo tules
descosidos, intentando escapar de la amenaza de un discurso.
No sé porque se sorprenden al admirar mi
monstruosidad, si mis ojos ciegos no los vigilan.
Las lentejuelas brillan y se encienden un
momento.
Después desaparecen detrás de los muros, como
fuegos fatuos.
N. González Núñez
Enero 2026
Ilustración Crédito IA
Agradecimiento a Mariana Arocena
Licencia Commons
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